CAMBIA TU PERSPECTIVA
CAMBIA TU PERSPECTIVA
“Todas las cosas tienen dos asas. Por una se pueden cargar, por la otra no” - Epicteto
Los estoicos eran especialistas en controlar su perspectiva.
Entendían que lo importante no es lo que nos pasa, sino la interpretación que hacemos sobre lo que nos pasa.
Es nuestra interpretación lo que condiciona nuestra emoción.
Y aprender a cambiar esta interpretación nos da mucho poder.
“Tú tienes el poder sobre tu mente, no los elementos externos. Entiende esto, y encontrarás tu fuerza” – Marco Aurelio
Dos personas pueden sufrir la misma adversidad y adoptar dos perspectivas muy distintas: una lo puede ver como un desastre y la otra como un desafío. Una puede verse como una víctima y la otra como una superviviente.
Esta diferencia de perspectiva condicionará sus emociones y su forma de enfrentar esa adversidad.
Gran parte de esta perspectiva es automática. Está condicionada por nuestros genes y por nuestras experiencias pasadas.
Pero, con práctica, podemos aprender a mejorarla. Podemos pasar de ver obstáculos a ver oportunidades. Y el impacto en nuestra vida será enorme.
El primer paso es entender que hay muchas formas de ver cada situación o, como decía Epicteto, cada cosa tiene varias asas, y algunas aligeran la carga.
“Si tu hermano actúa injustamente no agarres el acto por el asa de que él actúa injustamente, pues esa es el asa por la que no puede ser llevado; agárralo por la otra, por la de que es tu hermano y se ha criado contigo; así lo agarrarás por el asa por la que puede ser llevado”
Es decir, ante un conflicto con una persona cercana, puedes centrarte en el conflicto (asa difícil) o en el aprecio que sientes hacia esa persona (asa fácil). En el segundo caso, el conflicto te creará menos daño emocional.
Y, además, hará más fácil que se resuelva el conflicto, ya que la otra persona percibirá que no hay mala fe por tu parte.
Epicteto era un esclavo y sufría de una seria cojera por el maltrato de su dueño, pero no se consideraba una víctima. Aunque otros poseían su cuerpo, decía, solo él era dueño de su mente, donde reside la verdadera libertad.
La narrativa que se contaba en su cabeza le ayudó a superar esta gran adversidad y a fundar años después su propia escuela de filosofía. Todo gracias a cambiar su perspectiva.
Cambiar la perspectiva no implica auto-engañarse, por supuesto, simplemente adoptar una visión más productiva sobre nuestra situación.
Veamos algunos ejemplos.
En vez de pensar “No tengo tiempo”, piensa “Esto es importante. Reduciré otras actividades para crear el tiempo”.
En vez de pensar “Es ya muy tarde para empezar”, piensa “Nunca es tarde para empezar. Dentro de un año agradeceré haber empezado hoy”.
En vez de pensar “Voy muy lento, tardaré mucho en lograr el objetivo”, piensa “Todavía no estoy donde quiero estar, pero tampoco estoy donde estaba hace unos meses. Cualquier objetivo que merezca la pena requiere tiempo”.
En vez de pensar “No hago más que cometer errores”, piensa “Los errores son parte del proceso, lo importante es aprender de cada error”.
En vez de pensar “Esto es demasiado difícil”, piensa “Todo es difícil antes de ser fácil. Haré lo que pueda y aprenderé poco a poco. Pediré ayuda cuando lo necesite”.
En vez de pensar “No puedo hacer todo esto, abandono”, piensa “Haré lo que pueda. Algo siempre es mejor que nada”.
El problema es que muchos de estos pensamientos son inconscientes, de ahí la importancia, una vez más, de usar la prosoche estoica para explorar nuestras perspectivas automáticas e intentar cambiarlas.
Los estoicos también sabían que nuestra satisfacción vital es la diferencia entre nuestra realidad y nuestra expectativa.
Satisfacción = Realidad – Expectativa.
No podemos cambiar nuestra realidad, pero sí nuestra expectativa.
Si tu expectativa es no tener problemas en la vida, cualquier pequeño inconveniente te causará frustración.
Otro problema frecuente es que nuestra expectativa aumenta a medida que nuestra realidad mejora.
Hace años soñábamos con cosas que hoy tenemos. Y, sin embargo, muchas de ellas ya no nos producen satisfacción.
Recuerda, tú tienes el poder sobre tu mente, úsalo a tu favor.
Ejercicio: Utiliza un diario para mejorar la perspectiva de cosas que te dañan emocionalmente o que te impiden progresar.
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