PROSOCHE o ATENCIÓN
PROSOCHE o ATENCIÓN
“Te conviertes en eso a lo que le prestas atención” – Epicteto
Entender por qué hacemos lo que hacemos es el primer paso para mejorar nuestro comportamiento.
Y para entender, debemos observar, debemos prestar atención.
Si esta atención está ausente seremos una marioneta en manos de impulsos inconscientes: si sentimos un antojo, comemos; si sentimos pereza, no nos movemos; si sentimos enfado, protestamos.
Y una vida en piloto automático no es una vida satisfactoria.
Al activar nuestra prosoche nos convertimos en observadores externos de nuestro comportamiento.
Esto nos permitirá, con el tiempo, dejar de reaccionar ante nuestras apetencias y empezar a responder de manera alineada con nuestros valores.
En vez de reaccionar emocionalmente, responderemos racionalmente.
En vez de ser víctimas de nuestros instintos, seremos capitanes de nuestro destino.
¿Cómo llevar la prosoche a la práctica?
Primero, debes empezar a introducir lo que yo llamo la pausa estoica.
Cuando sientas una sensación, por ejemplo un antojo, detente y explora la sensación.
No juzgues, simplemente observa.
Segundo, intenta describir la sensación, ponerla en palabras. ¿Qué sientes? ¿Qué te impulsa a hacer? ¿Cómo de incómoda es?
Intenta ser lo más objetivo posible, evitando hacer juicios de valor. Piensa “Me produce una incomodidad 8 en una escala de 1 a 10”, en vez de “es una sensación horrible que no podré tolerar”.
Al nombrar algo y describirlo en términos objetivos le quitamos poder. Reducimos nuestra impulsividad y activamos las zonas más racionales de nuestro cerebro.
A continuación, propón un plan de acción. Recuerda cuáles son tus valores y tus objetivos, y define qué respuesta sería la más adecuada. Por ejemplo, ante un antojo, podrías proponer beber un vaso de agua con gas y un poco de zumo de limón, dar una vuelta a la manzana, hacer un poco de ejercicio…
Por último, y un tiempo después, puntúa tu comportamiento. ¿Respondiste cómo te propusiste? ¿Se calmó la sensación? Sé objetivo, pero no te autocastigues. No se trata de un examen, sino de entender lo que te funciona y lo que no. Los estoicos experimentaban y aprendían. Se equivocaban y lidiaban con los mismos problemas que nosotros. Buscamos progreso, no perfección.
Podríamos llamar a esta estrategia las 4Ps:
- Pausa para explorar. Detén tu mente y observa la sensación con cierta distancia.
- Procesa la sensación. Dale un nombre y descríbela de manera objetiva, sin juicios de valor.
- Planifica la acción. Define cómo vas a responder, de manera alineada con la persona que quieres ser.
- Puntúa tu respuesta. Repite lo que te funciona y descarta lo que no. El objetivo es mejorar, no autocastigarse.
Cuanto más practiques este proceso más automático será.
Empieza a ver las emociones incómodas que surgen en tu día a día como oportunidades para practicar la prosoche.
¿Notas que te enfadas por un comentario de un compañero de trabajo? Practica las 4Ps.
¿Notas una tentación por comer algo poco saludable? Practica las 4Ps.
¿Notas pereza a la hora de ponerte a entrenar? Practica las 4Ps.
¿Notas ansiedad ante una presentación que debes realizar? Practica las 4Ps.
Ejercicio: Utiliza un diario para aplicar este proceso a las sensaciones incómodas que surjan durante el día.
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